lunes, junio 19, 2006

Guerra de Sexos. 1ª Parte


Leyendo esta mañana las noticias del mundo he visto una mención a una de las más míticas leyendas urbanas en tema Guerra de Sexos; "... las mujeres no saben leer mapas..."

Es lo mismo que decir que en los viajes conduce él, y no ella. En mi caso no tiene más misterio, me gusta conducir (parezco un anuncio de BMW) más que ir de copi por muchos o pocos kilómetros que haga. Para llegar del punto A al punto B me gusta sentir el camino que hago, el tacto del volante y la carretera, y, por qué no decirlo, pisar el acelerador de vez en cuando. De hecho, si me conozco el camino, no me importa ni mucho menos que si mi acompañante (Vicky) está cansada intente dormir un ratito. Pero claro, si no me conozco cómo llegar y el camino no es precisamente "pilla la autopista y cuando veas SAL POR AQUÍN, sales" necesito que me vayan guiando con mapa en mano.

En un viaje que hicimos le dí a Vicky un mapa de carreteras y se me quedó mirando como "vale, pero... qué hago yo con ésto?". Salimos de Castellón y el mapa estaba bien plegadito encima de la guantera, así que le dije que en cuanto llegaramos a cierto punto fuera sacando el mapa para ir guiándome y ella me contestó que no sabía cómo se leía eso. Dentro de la coña empezamos a hablar precisamente de Las mujeres no saben leer mapas. ¿por qué? Pues porque tampoco les preocupa. Para llegar del punto A al punto B no piensan en el camino que hay por medio, aunque ese camino sean carreteras secundarias o incluso caminos de cabras sin señalizar. Ellas quieren llegar y listos. Como si no hubiese trayecto de por medio.

Antes de que se me lancen al cuello aquellas chicas que estén leyendo este texto explicaré el por qué he puesto cierto comentario.
Como bien explico la única razón por la que no saben leer mapas es porque no lo han necesitado y no les preocupa no saberlo, pero no solo son ellas, sino que ellos están en la misma y exacta siuación.
Hace varios años nos fuimos una expedición a los pirineos, íbamos varios amigos y me tocó ir de copiloto. Lo teníamos todo, desde la tienda de campaña y todo lo que necesitaramos (por una vez) hasta un precioso mapa de carreteras nuevo como recién sacado de la imprenta. Yo supuestamente sabía leer mapas hasta que el piloto necesitó explicaciones concretas de en qué carretera estábamos. No recuerdo exactamente que es lo que ocurrió para tener que desviarnos del camino fácil y meternos por carreteras perdidas de Dióh, pero se que tuvimos que hacerlo y ahí se pusieron a prueba las habilidades "cartográficas". Efectivamente, a tanto no llegaba mi habilidad, pero pensé que no tenía que ser muy difícil, así que sobre la marcha y gracias a aquél día (Jordi, recuerdas CV15 km X con carretera tal cual? jeje) aprendimos piloto y copiloto a leer mapas como Dios manda.

Volviendo al ejemplo de mi viaje con Vicky, le expliqué que no era difícil, pero claro, ella (como yo la primera vez que ví un mapa de carreteras y como cualquiera que esté leyendo ésto) solo veía líneas de colores y numeros y letras sin ningún puto sentido, por lo que en un principio no me debió creer mucho en la supuesta facilidad.
El resultado fue que en menos de 10 minutos Vicky sabía perfectamente leer mapas de carreteras y calcular el tiempo medio en recorrer según que zonas dependiendo del tipo de carretera en la que estuviesemos con solo mirar el papelón que tenía delante, cosa que ni le había interesado nunca ni lo había necesitado.

La pregunta pues no es ¿por qué las mujeres no saben leer mapas? sino ¿por qué a las mujeres les preocupa tan poco ese tema?

2 comentarios:

A las 8:48 a. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

Los mapas de metros y trenes son mucho más sencillos. ¡Mueran las carreteras! ¡Mueran los coches!

 
A las 10:03 a. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

coño! nos ha salido un lector pro-antipolución! bien bien, eso es bueno.
Pero a pesar de colaborar con Greenpeace prefiero ir de viaje en mi coche, ja veus tu... :-P

 

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